Este 19 de septiembre, la tradición curicana volvió a revivirse como cada año, donde cientos de familias suben a la cima del cerro, para degustar de un buen asado y la infaltable competencia de encumbrar volantines.
En un día primaveral de fiestas Patrias son miles las personas de la comuna, provincia y país, las que visitan y recorren el cerro, con el objetivo de celebrar y pasar una tarde en familia con la naturaleza.
Los niños se dedican a encumbrar volantines y jugar en el cerro, los adultos se preocupan del asado y compartir momentos agradables en medio de árboles y aire puro, esta tradición ubicada en el punto natural más alto de la ciudad, el cerro Condell con una altura de 293 m.s.n.m. Es un espacio natural que cuenta con diferentes especies arbóreas, ofreciendo perspectivas de todo el territorio desde sus miradores naturales y artificiales. Cuenta con vías habilitadas para recorrer a pie, bicicleta o automóvil.

La historia comenzó a escribirse en el año 1747 y debido a una inundación ocurrida en el sector de Convento Viejo, donde se fundó Curicó, la ciudad se trasladó a los pies del cerro Buena Vista, el hoy conocido Carlos Condell. Geográficamente denominado Cerro Isla, debido a que no tiene un cordón montañoso que lo acompañe y el cual se transformó en el pulmón verde de la comuna. Se ubica en la alameda Manso de Velasco, y tiene una altura de 99 Mts. sobre el nivel de la ciudad, la cual permite tener una vista panorámica de todo Curicó.
También dentro de las tradiciones del paseo al cerro, son los comerciantes que se instalan con sus mejores productos en la cima del cerro. Ahí se pueden encontrar volantines, terremotos, antichuchos, completos, mote con huesillos, juegos infantiles y diversos productos típicos de la fecha.
Para las familias que refirieron subir en automóvil nuevamente se realizó el cobro por vehículos cuyo dinero recaudado va directamente a beneficiar al cuerpo de bomberos de la Ciudad.
