Un mensaje de contenido sexual, enviado por WhatsApp, provoco la expulsión del “maestro” Miguel Plana Zenteno de las filas de la Gran Logia de Chile.
La investigación desarrollada por Radio Bio Bio, revela que, a principios del año 2017, Miguel Gino Plana Zenteno decidió sacarle un pantallazo a la foto de perfil de una de las integrantes de la orden, con la intención de enviarla a sus amigos, con un mensaje “Y esta, me hizo pebre anoche”, mensaje que no llego a los destinatarios pensados si no por el contrario fue enviado directamente a la afectada, quien de inmediato reacciono preguntando “¿Es broma? ¿qué te pasa?”.
La repuesta al emplazamiento del ahora ex maestro fue: “Disculpa, me equivoqué”.
Asunto que la afectada denuncio ante la logia para que su compañero fuer sancionado por la Masonería, y que, de acuerdo a la investigación de La Radio, no fue aceptado, ya que el “tribunal logial” de la zona trató de evitar que Plana fuera sancionado.
El caso posteriormente fue conocido por al Gran Maestro de la Logia de Chile, Sebastián Jans Pérez, quien, en julio del año 2018, expulso a Plana de la Orden.
En los documentos a los que accedió el equipo de reportajes de la emisora, Jans Pérez señaló que Plana “cometió un acto de violencia de género, misógino, que dañó gravemente la honra y el prestigio de la joven (…) , al hacer jactancia de haber mantenido actos sexuales con ella, amplificando sus dichos con adjetivos que pudieran ser leídos, y retratarla como adelantada en dichas prácticas”
“La conducta machista y ofensiva del Sr. Plana dañó también a la orden masónica toda, en tanto nuestro prestigio se basa en las buenas prácticas, el amor al prójimo, la virtud de la caridad y el respeto irrestricto por la persona humana. Es así que no cualquier miembro, sino uno que detentaba la calidad de maestro masón (…) haciendo ver así a nuestra institución como poco confiable para quienes se relacionan externamente con ella”, añadió Jeans.
Plana Zenteno, no acepto la sanción argumentando que era una “broma fácil de comprender” y un “torpe mensaje” que no ameritaba el castigo, asegurando que era arbitrario e ilegal, ya que se había disculpado con la afectada y había asumido su error. Llevando posteriormente el caso a la justicia, caso que se encuentra en la Corte de Apelaciones de Santiago.
