Desde siempre Gonzalo Jara ha sido uno de los jugadores más cuestionados y criticados por la gallada. Como sea, el defensor que nació futbolísticamente en Huachipato, pasó por Colo Colo y ha construido una silenciosa carrera en Europa, se ha convertido en uno de los más regulares en la selección chilena en los últimos años.
Marcelo Bielsa, Claudio Borghi y Jorge Sampaoli: ninguno dejó de llamarlo. Sus epopeyas personales vestido de rojo son pocas, casi nulas, porque ha sido la regularidad y la eficacia lo que aún lo mantiene como uno de los fijos en las convocatorias.
Fue uno de los protagonistas del “Bautizazo”, cumplió castigo por indisciplina, se comió un par de golpes de Luis Suárez en las clasificatorias, erró el quinto penal ante Brasil en la Copa del Mundo y aún así nunca soltó la 18.
Ante Uruguay, “Jarita”, protagonizó y llevó a cabo ante 45 mil personas su dulce venganza. En un partido de guapos, el más guapo fue él. En un partido donde como de costumbre no cometió errores, el defensor del Mainz 05 se impregnó de la viveza charrúa e hizo que Edinson Cavani perdiera aún más la cabeza, ganándose la roja a los 70 minutos por agresión.
La expulsión provocó un derrumbe moral y mental en los uruguayos. La viveza de Jara se capitalizó a los 81, cuando Mauricio Isla reventó el arco de Fernando Muslera.
El jugador del Paris Saint Germain no aguantó la acción del zaguero y le pegó un manotazo. Jara, aprovechando que el árbitro estaba mirando, magnificó el golpe y Sandro Ricci no dudó en mostrarle la segunda amarilla, dejando a Uruguay con diez jugadores en el Estadio Nacional.
Cavani intentó explicarle al árbitro que la reacción había sido por el polémico gesto de Gonzalo Jara, pero el brasileño no escuchó razones y lo expulsó. Una acción que dio vuelta el mundo y que en la Asociación uruguaya de fútbol no gustó nada.
“Hay una foto que está circulando y a Cavani le hacen acto rectal ¿qué es mas denigrante? ¿que es peor? ¿la mordida o eso de Jara? Esto es peor”, señaló el vicepresidente de la AUF, Rafael Fernández.
Pero esta no es la primera vez que Gonzalo Jara saca de sus casillas a un jugador uruguayo y ya lo había hecho en un encuentro por las Eliminatorias a Brasil 2014, disputado el 26 de marzo de 2013. En esa ocasión, el defensor tuvo la misión de marcar a Luis Suárez y no lo soltó en ningún instante.
Por eso, en un tiro de esquina comenzaron los empujones entre ambos y Jara lo hizo enojar tocándole los testículos, a lo que el charrúa respondió con un golpe en el rostro. El defensor sabe de técnicas para enfurecer a sus rivales.
