CURICO.- Como una tradición católica, se a convertido para la diócesis de Talca el encuentro diocesano que como cada años miles de jóvenes pelegrinos de todas las comunidades cristianas se dieron cita este 15 de agosto.
El encuentro comenzó a eso de las 09:00 horas en el Colegio El Pilar, donde con cantos y alegría comenzaron a reunirse delegaciones de los sectores costero, rurales y urbanos de las provincia de Curicó y Talca, una vez reunidos iniciaron una procesión por la avenida el boldo, para seguir la celebración en el recinto deportivo del estadio la Granja.
En la actividad contó con la presencia del obispo Mons. Horacio Valenzuela Abarca quien se refirió a esta celebración “El día 15 de agosto es un día muy trascendente no solo para Iglesia Católica, sino que para toda la humanidad. Es celebrar que la vida no termina con la muerte, el hecho de saber que la Virgen fue llevada al cielo es una gran esperanza para toda la humanidad. Esto es motivo de una alegría muy inmensa, por eso celebramos el 15 de agosto y como Iglesia diocesana nos reuniremos ese día a cantar, rezar y celebrar en este Encuentro Diocesano para que la fe nos convierta en mejores cristianos. Ya son más de 25 años en que nos reunimos cada 15 de agosto y esto sin duda es una obra de Dios en el corazón de la gente. A todos nos gusta reunirnos como una gran familia, sabiendo que no habrá ningún acto de violencia. Ser una familia que cree nos hace bien a todos”, recalcó el obispo.
Además este año el encuentro Diocesano, fue engalanado por la visita de la Virgen del Carmen Misionera que está recorriendo el país: “El día de la Asunción de la Virgen es un homenaje de Dios a la vida humana. Ese día vamos a rezar para que Chile sea un país donde se respete la vida, especialmente de los más pequeños, débiles y que están por nacer. La Virgen del Carmen Misionera está haciendo una gran peregrinación por el país para orar por la vida, para que cuidemos nuestras vidas, en resumen que seamos más felices”, concluyó mons. Valenzuela.
Una vez finalizado la celebración los peregrinos, realizaron momentos de compartimiento con sus pares de otras comunidades, entregando relatos de vida y experiencias vividas en sus comunidades, lo que sumado a su cocaví se trasladaron a algunos lugares habilitados para este efecto, como el Seminario San Pablo de Rauquén, el Monasterio Trapense de Quilvo, el Santuario Tierra Joven de Schöensttat, entre otros.
