Un nuevo sismo de alta intensidad en el llamado “anillo de fuego del Pacífico” se percibió la madrugada de este lunes en hora local, luego que un terremoto de 6,9 remeciera a Nueva Zelanda.
Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el movimiento telúrico tuvo como epicentro el archipiélago de Kermadec y registró una profundidad de 111 kilómetros en pleno océano.
Tras el sismo, el Centro de Alertas por Tsunami del Pacífico descartó la posibilidad de un maremoto en las zonas aledañas.
Este fuerte temblor, en una zona situada entre Nueva Zelanda y Tonga, elevó a nueve los países afectados por fuertes movimientos telúricos en la zona conocida como “anillo de fuego del Pacífico”, el cual genera aproximadamente el 90% de los eventos de este tipo a nivel mundial.
Recordemos, todo comenzó el pasado 19 de agosto en la isla de Lombok en Indonesia con un terremoto de 6,9. Luego se han registrado hechos de este tipo en la costa de Oregon en Estados Unidos (6,2), en Perú (7,0), en Vanuatu y Nueva Caledonia en Oceanía (6,7), en la isla de Fiji (7,8) y en la zona de Chimborazo en Ecuador (6,2).
A estos se suman el terremoto de 6,7 que afectó a la isla de Hokkaido en Japón, remeciendo con fuerza la ciudad de Sapporo en donde se encontraba la Selección Chilena, la cual iba a disputar en dicha zona un amistoso contra el combinado local, partido que debió ser suspendido tras los daños ocasionados por el movimiento telúrico, el cual dejó un saldo de 44 muertos.
Este jueves Japón registró uno de magnitud 6,6 y en Fiji pasó lo mismo con uno de 7,8. Ya para la noche, en menos de 50 minutos, también hubo actividad en Ecuador, Panamá y Chile. ¿Están conectados estos movimientos de tierra?
Todos estos países se encuentran en una zona de alta producción de sismos. Sus costas forman un hilo, todas bañadas por las aguas del Pacífico. Pese a ello, para los especialistas, no existe relación directa entre un movimiento y otro. Eso es lo que dejó claro Sergio Barrientos en conversación con Publimetro. El director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile afirmó que si bien todos estos movimientos están dentro del “anillo de fuego”, no existiría relación entre uno y otro.
“A mi juicio, los terremotos de Japón no creo que se extiendan por allá de 100 ó 200 kilómetros en términos de área de influencia y queda circunscrita a ese lugar”, respondió el especialista al ser consultado sobre la materia.
“Nosotros consideramos que la actividad sísmica que ocurre en Chile va a ser independiente de aquellos temblores que ocurran tan lejanamente”, agregó.
¿Puede un sismo gatillar otro?
Por su parte, el geofísico Cristián Farías comenzó un hilo en Twitter para reforzar esta tesis. Según él, existe la posibilidad de que un temblor pueda “gatillar” otros, pero lo sucedido en las últimas horas en el Pacífico, dista mucho de ese escenario.
“Como hubo tres sismos de magnitudes entre 5 y 6 en la misma noche en Panamá, Ecuador, y Chile, muchos se han preguntado si es que están conectados. La verdad es que no hay un buen argumento para decir que sí”, precisó el especialista.
Explicó, en términos simples, que un temblor sí genera ondas que se pueden sentir en otras partes, lo que puede llegar a activar fallas y motivar otros temblores en zonas que ya estaban acumulando energía desde hace tiempo.
También aclaró que un terremoto de gran magnitud puede incluso “deformar” zonas, como lo que ocurrió en 2010 con el terremoto 8,8 de Chile, que habría implicado una modificación en Illapel y Coquimbo. Agregó que este evento “ayudó a acelerar el proceso de desbloqueo de las placas, que llevó al terremoto de Illapel, años después”.
La distancia es fundamental
Pero tal cual como dice Barrientos, el geofísico Farías es enfático en aclarar que “este efecto también decae con la distancia”.
“Todas estas conexiones hablan de cómo una zona que ya está en condiciones de generar un terremoto recibe un último impacto. Y ese impacto debe ser importante. En los tres sismos de hoy no se cumple ninguna. Están todos muy lejos, y la transferencia de esfuerzos es muy chica”, aclara en su hilo.
Indicó además que “lo más lógico es que los tres sismos hayan ocurrido porque simplemente tenían que ocurrir. Y como lo hicieron en un espacio de tiempo muy breve entre ellos, uno busca un patrón y los conecta, cuando no tiene por qué ser así”.
