Tras 120 minutos sin goles, la Roja derrotó 4-2 a la albiceleste en los cobros desde los 12 pasos.
Fueron tres jugadas de gran peligro para Argentina en los primeros 30 minutos que no supo aprovechar. Apenas a los 21 segundos, Éver Banega estuvo a unos centímetros de adelantar a su selección con un disparo en el que Claudio Bravo estaba vencido; posteriormente, Ángel di María se encontró un rebote en el centro del área chilena para mandar un derechazo apenas arriba del marco rival.
Con dicho error, empezó el show del árbitro brasileño Heber Lopes. A los 28 minutos, expulsó a Marcelo Díaz de Chile tras una falta muy discutible en contra de Lionel Messi. Y a los 42 minutos le devolvió el favor en un curioso acto rojo: Roja directa para Marcos Rojo y la ‘Roja’ igualaba el juego, al menos, en hombres dentro del campo.
Mauricio Isla avisó al minuto 56 para que al 79 Eduardo Vargas pusiera a prueba a Sergio Romero con un disparo cruzado que ‘Chiquito’ contuvo con problemas.
Argentina se disminuyó tras la expulsión de Rojo y avisó muy poco. En la medida que Messi desapareció, el fútbol de la albiceleste disminuyó. La única clara sería para Sergio Agüero quien voló su disparo. Sí, también, como en la final de la Copa del Mundo de Brasil.
El tiempo regular se acabó y el deja vú se amplió, tal como el año pasado, final desde la prórroga; igual que hace dos años en el Mundial, final desde la prórroga.
Al final, nada se movió, y tal como el año anterior, la final se decidió en penales. Ahí, lo increíble. Lionel Messi primero y después Lucas Biglia escribieron una nueva historia nueva para Argentina al fallar sus penales. El ’10’, volvió a desaparecer en la final y lo peor, voló su disparo.
