Molestos y preocupados se encuentran los locatarios ubicados en la avenida Camilo Henríquez de Curicó, los que se ubican entre las calles Yungay y Peña, debido a que cada fin de semana, sus locales comerciales, amanecen con sus vitrinas rotas, o bien con sus cortinas metálicas sucias con orina y excremento humano., tal como se precia en las foto denuncias que nos hicieron llegar.
María Elena Barrera, propietaria del kiosco de periódicos, señalo que pese a que mantiene protección de las cortinas metálicas durante las horas de la noche, al llegar a realizar su apertura matinal, ve con frustración, como la estructura tiene sus vidrios quebrados, y en algunas ocasiones a encontrada las cortinas metálicas con vómitos de Personas ebrias y hasta con excrementos humano.
Según la afectada, esta situación apunta a los diferentes locales nocturnos que funcionan en el sector, los que durante los días jueves, viernes y sábado funcionan hasta altas horas de la madrugada, de donde salen personas en evidente estado de ebriedad, y varios de ellos con la clara intención de hacer daño a los locales cercanos a estos locales bohemios.
La afectada indico que en innumerablemente ocasiones ha recurrido a autoridades de la Ciudad para que intervengan y puedan hacer acciones que permitan controlar estos individuos y evitar este tipo de daños a las estructuras, no tan solo de su local la que es propietaria, sino que en general de todos los locales comerciales del Sector; pero que hasta el momento no han obtenido resultados positivos, por lo que hace publica sus exigencias, prevaleciendo la petición por una mejor iluminación en el sector, debido a lo insuficiente y mal iluminado.
María Barrera agrego además, que estas Personas que concurren a estos locales Nocturnos, en los días señalados, también provocan daños en las veredas al estacionar sus vehículos sobre estas y en algunos casos han destruido los árboles plantados quebrándolos o arrancándolos desde su base, agrego que solo queda esperar que la autoridad correspondiente, haga su trabajo tanto en fiscalizaciones o rondas preventivas, para evitar daños mayores y escenas que atentan contra la moral pública.
