Luego de amplia discusión, el reglamento que fue aprobado por la mayoría de los integrantes del concejo, que dará origen a un decreto alcaldicio, que facultará a organismos tales como Carabineros, PDI, SII, entre otros a ejercer su labor fiscalizadora en el espacio donde se desarrolla la Feria de Las Pulgas de Curicó.
El concejal Sanz continua molesto con la decisión del consejo municipal, recordemos que este reglamento se aprobó con la abstención del concejal Sebastián Maturana, quien es parte del directorio del club deportivo Unión Prosperidad y con los votos en contra de los concejales Francisco Sanz y Jaime Canales.
El concejal Sans ha explicado que “Estuve apoyando con todas mis fuerzas el trabajo que se estuvo realizando por cinco meses, pero estoy molesto con la decisión que se adoptó de cambiar la ordenanza por un reglamento; el que no tiene ningún valor”, indicó.
Según planteó el edil, sería la ordenanza municipal la que constituye una herramienta jurídica que permite a carabineros fiscalizar ese recinto comercial y establecer multas; lo que no ocurre con un reglamento.
“Con un reglamento no se puede ordenar ni dar instrucciones a otras personas que no sean funcionarios municipales”, enfatizó Sanz.
Para el concejal se requiere una ordenanza específica para el uso de la Feria de Las Pulgas.
“Se necesita que el Departamento Jurídico entregue una explicación al alcalde Javier Muñoz y presidente del concejo municipal, Javier Ahumada”, precisó el edil, quien optó por votar en contra de la dictación de este reglamento.
“Hubiera apoyado los artículos que contempla el reglamento, pero no puedo adherir a algo que está en contra del derecho”, agregó
Ante estas críticas, que viene realizando el consejal, el alcalde de la comuna Javier Muñoz señaló anteriormente que “lamento que se haya generado una polémica innecesaria, que lo único que hace es confundir a la comunidad. Están las ordenanzas que regulan temas de toda la ciudad y los reglamentos que son normas generales obligatorias y permanentes, relativas a materias internas y acá nos sirve porque regula el actuar de nuestros funcionarios no con los usuarios ni con los feriantes, sino con las instituciones que tienen los comodatos del espacio público de esta feria. En base a este reglamento nace un decreto alcaldicio, que es una resolución que versa sobre un caso particular. La feria de las pulgas es un caso particular y necesitábamos regular ese espacio específico y no otro. Si quisiera una regulación general, me podría haber basado en la ordenanza general de espacios públicos para las multas, que son de hasta 5 UTM, pero necesitábamos un reglamento para regular sólo el espacio de esta feria de las pulgas”.
