Este jueves se conoció la muerte de Francisco Fuentealba, un niño de 14 años que vivía bajo el cuidado de los profesionales del centro colaborador del Sename, Pequeño Cottolengo, ubicado en la ciudad de Rancagua.
El deceso ocurrió el pasado 17 de junio en el Hospital Regional de la zona. Es decir,48 horas después del fallecimiento de otra menor que residía en el mismo establecimiento: Tania Osorio, de 16 años.
Según antecedentes conocidos, la muerte del niño se produjo luego que sufriera un paro cardiorrespiratorio.
A raíz de este caso, la directora regional del Sename, Jessica Espinoza, anunció que la institución interpuso dos denuncias por posibles negligencias: “Estamos reuniendo una serie de antecedentes que nos permitan, ya sea establecer la existencia de un ilícito o no”.
De igual forma, la institución aseguró mediante un comunicado que “como Servicio Nacional de Menores, debemos aclarar que se cumplió con todos los protocolos y los procesos según correspondía y es por esta razón que posteriormente y por instrucción del director nacional, cada vez que ocurra un hecho de este tipo debemos presentarlo como denuncia al Ministerio Público”.
La institución tiene como objetivo proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes; sin embargo es, desde hace ya varios años, uno de las organismos públicos más cuestionados de nuestro país.
Por su parte el director del Pequeño Cottolengo de Rancagua, padre Alvaro Olivares, afirmó que en todo momento la menor Tania Ivana Osorio Yáñez, fallecida al interior del hogar a los 16 años, estuvo con observación permante, por lo que descartó una negligencia.
Recordemos que el Pequeño Cottolengo de Rancagua alcanzó triste notoriedad en 2006, cuando la justicia condenó a 15 años de carcel a su director, el sacerdote Jorge Galaz, por los delitos de violación reiterada y violación sodomítica en contra de dos menores deficientes mentales al interior del hogar.
