El comandante en jefe del Ejército, Ricardo Martínez, expresó esta mañana, en conjunto con el ministro de Defensa, Alberto Espina, el más categórico rechazo a la agresión sufrida por un conscripto de la Brigada Motorizada Nº1 de Calama, quien fue atacado física y sexualmente por ocho de sus compañeros.
Por tal motivo, se anunció el inicio de una indagación para aclarar el lamentable hecho que dejó internada a la víctima, un joven de 18 años, en el hospital Carlos Cisternas.
En cuanto a los ocho soldados involucrados, directa e indirectamente en el hecho, el comandante Martínez insistió en que “han sido expulsados del Ejército y puestos a disposición del fiscal militar correspondiente. Ellos están confesos y en este minuto han sido detenidos en la brigada Calama e incomunicados”.
Posteriormente, y dirigiéndose a las familias de todos los jóvenes que hoy en día cumplen su servicio militar, los llamó a sentir el apoyo del Ejército, aclarando que este era un suceso “excepcional e irregular”.
En cuanto a las motivaciones para el violento ataque sobre el conscripto, Martínez indicó que, si bien existen antecedentes de rencillas entre los implicados, esos antecedentes serán parte de las pericias que ya se llevan en curso.
A su vez, el ministro de Defensa, Alberto Espina, indicó que “no hay razón alguna que justifique un acto criminal como es que ocho conscriptos golpeen brutalmente a otro e, incluso, lo puedan agredir sexualmente”.
Detalló que a principios de este año fueron 12 mil los jóvenes que ingresaron a las filas del Ejército, 1.700 mujeres en esta cifra, “y nuestro deber es protegerlos con las exigencias que requiere la carrera militar”.
Por lo tanto, expresó que “todas las familias cuyos hijos, hombres o mujeres, que pertenezcan a las Fuerzas Armadas, deben tener la seguridad que se van a realizar siempre, en forma preventiva y -posteriormente- sancionando duramente, cualquier acto que signifique vulnerar la dignidad y los derechos de quienes integran el Ejército de Chile”
