El Ejecutivo anunció la medida a última hora del pasado domingo luego de que la policía antimotines se enfrentó a cientos de hinchas de fútbol disparando gas lacrimógeno para despejar un estrecho acceso al estadio, provocando una estampida.
El de ayer era el primer partido del campeonato egipcio celebrado con público desde 2012.
“Diecinueve personas murieron, 22 policías resultaron heridos y 18 agitadores fueron detenidos”, declaró este lunes un portavoz del ministerio del Interior, rebajando un balance anterior de 22 muertos.
“Los 19 fallecimientos se deben a la avalancha. Ninguna víctima mortal tenía heridas de bala”, dijo a la AFP Jaled al Jatib, jefe de los servicios de socorro de El Cairo, despejando las dudas que indicaban que la policía había matado a los hinchas.
“Muchas de las víctimas tenían la nuca rota”, agregó.
El gobierno respondió rápidamente a los disturbios y decidió suspender el campeonato de primera división hasta “una fecha que se decidirá posteriormente”, según un comunicado de la oficina del primer ministro, Ibrahim Mahlab.
La Federación Egipcia de Fútbol restableció además la prohibición para el público de asistir a los partidos, que las autoridades habían levantado parcialmente en diciembre.
