En una nueva jornada del juicio por abuso sexual contra los padres de Bastián Bravo, el papá del joven fallecido entregó su versión sobre los abusos sexuales que habría sufrido su hija de de tan solo 6 años. Y dejó sorprendidos e indignados a todos.
Iván Bravo, quien junto a su esposa Mireya Sepúlveda está acusado por el hallazgo de pornografía infantil en plenas diligencias para encontrar a Bastián, reconoció la existencia de las fotos de carácter sexual de la niña.
“Las fotos son de mi hija. Las sacó Mireya con su teléfono celular, en el contexto de juego”, dijo el hombre en la audiencia. “No eran fotos para compartirlas, no me parecieron aceptables (…) ni apropiadas para la niña”, dijo. Luego reconoció que se trataba de material “erótico”.
Sin embargo, en todo momento sostuvo que su esposa las tomó “como un juego”, porque encuentra que la vagina de su hija es “linda”.
Lo siguiente que dijo es peor: aseguró que su esposa solía besar el cuerpo de la niña, y que después de bañarla le decía que olía bien y “le pasaba la boca por el entrepiernas”. También admitió que “jugaba a los besos con la niña”, pero que él sólo la besaba “de la cintura hacia arriba”.
Bravo arriesga una pena de 4 años de cárcel por abuso sexual y otros 800 días de presidio por almacenamiento de material pornográfico infantil. Para su mujer, en tanto, la fiscalía pidió 7 años de presidio por el delito de abuso sexual de su hija y otra pena de 4 años de cárcel por el delito de producción de material pornográfico infantil.
