Un estudiante comunico al municipio de Rio Bueno que en el contenido del libro “Caperucita se Come al Lobo”, se encuentra la evocación de un acto sexual con una menor. Las autoridades del municipio hicieron presente esta denuncia al Mineduc, institución que anuncio un sumario para determinar cómo se evaluó el texto
El Ministerio de Educación anunció este jueves que retirará “inmediatamente” el libro “Caperucita se come al lobo” escrito porPilar Quintana, que contiene cuentos de alto contenido erótico, de los 283 liceos donde fue distribuido.
A través de una declaración pública, Alejandra Arratia, coordinadora de la Unidad de Currículum y Evaluación, dijo que se tomó tal decisión ya que el libro “no cuenta con una evaluación pedagógica adecuada como material curricular para los estudiantes”. Arratia puntualizó que “se llevará a cabo una investigación sumaria para indagar el proceso de evaluación del texto y la decisión de incluirlo en el catálogo”.
“A partir de junio de este año se instaló un comité editorial pedagógico, de modo de evaluar y chequear la pertinencia de todos los libros que se entregan a las bibliotecas escolares y el alineamiento con el currículum nacional. Este comité ya se encuentra trabajando y está evaluando todos los textos que se van a entregar el próximo año”, expresó el Mineduc. A Radio Cooperativa
“Este libro se distribuyó en 283 liceos públicos como parte de una colección de alrededor de 150 títulos en el marco del programa Bibliotecas CRA. Esta es primera vez que este título se distribuyó en el sistema escolar, proceso que fue completado a mediados de octubre del presente año”, sostuvo la institución.
Cabe consignar que el sitio 60watts.cl el 23 de abril de 2013 había publicado una crítica con respecto al mencionado libro de la cual extraemos:
“No menos brutal resulta el cuento “Violación”. El protagonista –del relato y de la violación- ya no se excita con su mujer y debe evocar en la memoria a la hija de ella, una menor de edad, para llegar al orgasmo. Grotesco en la descripción de la mujer, escalofriante en sus pensamientos: “Horas y horas de darle a ese cuerpo de carne abundante y floja que aullaba debajo de él. Si la oscuridad era absoluta y la tocaba lo menos posible, podía imaginarse que la señora era la niña. Entonces se venía al instante”. El silencio y la complicidad en el relato, la aparente normalidad de los hechos, intensifican lo que el título denuncia.” consigna la publicacion. Ver articulo completo
