Los hechos se originaron en agosto del 2017 donde miembros de la Asociación de Productores de Leche de la región de Los Ríos se percataron que, en un Jumbo y Unimarc de Valdivia, varios extractos vegetales aparecían en las góndolas y estantes de los lácteos, y con rótulos de leche.
De inmediato la asociación realizó la denuncia correspondiente, a lo que el Ministerio de Salud (Minsal), donde inició una investigación que sancionó a los conglomerados dueños de ambos supermercados. Pese a que las cadenas recurrieron a un recurso de reconsideración, el Minsal ratificó en los últimos días el dictamen, que incluye una multa de 50 UTM, más la orden de volver a rotular los productos nuevamente con el nombre original del producto.
“Los antecedentes acompañados no ameritan reconsiderar la sanción impuesta”, decía el fallo, agregando que la empresa fue castigada por “entregar información ambigua al consumidor”.
La disputa de los médicos por evitar la denominación de leche a los extractos líquidos no es nueva. Pero, ¿por qué es tan importante no caer en el error? Las cualidades nutritivas o los posibles daños al incluirlos en la dieta de los menores son los principales argumentos.
En cantidades, por ejemplo, un vaso de leche de vaca aporta ocho gramos de proteína, versus el gramo de la de almendras y la inexistencia en la de coco. “Las diferencias en calcio son mucho mayores, por eso a los líquidos de origen vegetal se les adicionan estos nutrientes para equiparar un poco, y no porque hagas leche de almendra en tu casa va a ser más sano”, dice la nutrióloga.
En Bélgica el año pasado, de hecho, esta discusión prendió fuego cuando unos padres se fueron a juicio por la muerte de su hijo. ¿La razón? ellos eran productores caseros de leche vegetal, y la usaron para su hijo en remplazo de la materna. El bebé terminó muriendo por desnutrición.
“Si estos productos se vendieran como jugo de almendras, arroz, coco, quinoa o avellana, la gente haría una mejor relación de lo que en verdad le aporta”. destaca Publimetro.
