La tarde del pasado jueves un multitudinario adiós fue el que recibió “Minguito”, quien falleciera sorpresivamente en su lugar de trabajo el pasado martes.
Cerca de las 13:30 horas, luego de una ceremonia religiosa en la que fuera su casa habitación, realizada por la iglesia evangélica a la que Domingo Abarca Ibarra pertenecía, familiares y amigos comenzaron a acompañar al padre de familia en su viaje al parque cementerio de Tutuquen.
El cortejo paso por las principales calles de la localidad de Sarmiento, para luego tomar rumbo al Frutícola Agrícola Manuel Santa María, ubicado en el kilómetro 184 de la ruta 5 Sur, lugar que fuese su fuente laboral por más de 25 años.
En el packing los trabajadores lo estaban esperando con flores, globos, mensajes de despedida para dar el último adiós a su compañero por largos años
Maximiliano Fernández jefe de la planta no pudo evitar la tristeza que le provocaba ver partir al que fuera uno de los trabajadores más queridos de la empresa.
“Una perdida realmente irreparable para nosotros como empresa, un trabajador totalmente comprometido con la agrícola Manuel Santa María por más de 25 años, leal, buen compañero y muy bueno de adentro.” Señalo
Por disposición de AMS Family, se hizo sonar una sirena mientras pasaba el cortejo fúnebre por el interior de la frutícola, además se paralizaron las faenas desde las 12:00 horas, dando las facilidades para que sus compañeros pudieran acompañar a “Minguito” en su última viaje.
El carro fúnebre y una larga caravana de vehículos que fue escoltada por carabineros en todo su trayecto, llego al campo santo cerca de las 15:00 horas, lugar donde sus familiares vivieron las más tristes escenas de dolor.

Luis A. Abarca Duran hijo mayor de “Minguito”, agradeció a todos quienes acompañaron en los momento de dolor, expresando que a pesar de la grana pena que sentía, se resignaba a los designios de Dios.
“Mi padre fue un hombre muy alegre, nunca se le vio triste y me siento resignado porque a hombres como él se les disfruta en vida y recibió las flores que el mereció mientras estuvo junto a nosotros”
Domingo Abarca Ibarra, el hombre que siempre sonrió, un esforzado padre de familia, que dio todo para dar el sustento a sus seres queridos, el que pese a las adversidades de la vida nunca se le veía de mal humor, hoy está en su descanso eterno, mirando con su característica sonrisa desde lo alto a sus familiares y amigos que lo recordaran por siempre.

