Peligrosa construcción de vivienda en la “Ex Cabina Norte” de la estación de ferrocarriles de Curicó

Muchos son las personas que se han sorprendido al observar los trabajos que se están desarrollando en lo que fuera la “cabina norte” de la Estación de Ferrocarriles, situada junto a la vereda sur oriente, respecto al cruce de avenida Camilo Henríquez, en la ciudad de Curicó.

Este compartimento, al igual que la “cabina sur”, demolida por la construcción del paso bajo nivel de calle Villota, se construyó, a finales de la década de los años 50, para que, desde allí, se coordinaran los cambios, al desvío correspondiente, cuando la máquina de patio debía mover los vagones, para carga o descarga al interior del recinto, según las necesidades del momento y además, movilizar el tren o buscarril que corrían al Ramal a Licantén.

Con la automatización y centralización del sistema de movilización ferroviario, quedó en desuso y la ciudadanía la miraba, como un silente testigo del progreso que se limitaba solo a recibir la brisa que produce el paso de los convoyes al norte o al sur.

No pasó mucho tiempo y algunos de los que circulan por el sector comenzaron a utilizarlo como servicio higiénico, pero aquellos en situación de calle, comenzaran a usarla como dormitorio, lugar de reuniones hasta altas horas de la madrugada, con grescas incluidas. Producto de lo anterior, hace unos meses, se produjo un voraz incendio que redujo a cenizas toda la segunda planta, íntegramente de madera, dejando desnuda toda la oxidada infraestructura mecánica, perdiéndose toda esperanza que uno de los últimos vestigios del hermoso “Recinto Estación de Ferrocarriles de Curicó” se transformara en un ícono de esa romántica época. El principal debió demolerse tras el terremoto del 27/F de 2010.

Por estos días, están apareciendo unas cerchas, sobre esas murallas, que ya nos indican que se transformará, presumiblemente, en casa habitación, quizás los edificadores, desconocen el enorme riesgo que conlleva al estar bajo cables de alta tensión que transportan de 2.300 a 12.000 voltios, entre los que se encuentra la línea que alimenta todo el sistema eléctrico ferroviario.

Aunque pueda parecer una distancia aceptable, la exposición por largos periodos o de manera continua puede producir quemaduras en la piel.

Según antecedentes extraoficiales, la dirección general de Ferrocarriles, ya estaría en antecedentes de la situación.

Esperemos, que le depara el destino a esa infraestructura que, en su tiempo, fue símbolo de progreso y modernidad. Tal vez desaparezca definitivamente cuando se ensanche Camilo Henríquez.

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