Que un matrimonio santacruzano viaje de Santiago a Uruguay no es gran novedad, lo especial es que lo harán en un auto Ford A del año 1929; Miguel Ángel Cabello, empresario y María Isabel Correa, Educadora de Párvulos, son oriundos de Santa Cruz y prepararon cuidadosamente este viaje por mucho tiempo, restaurar este auto les llevó varios años, es el más antiguo de una pequeña colección que poseen y está 100% original. En un auto normal este viaje demoraría un par de días, pero en un auto del año 1929 la cosa va a ser diferente, ellos estiman que llegar a Montevideo debiera tomarles una semana aproximadamente si no se presentan inconvenientes.
Consultados acerca de las dificultades que se podrían presentar nos indican que la parte más difícil de la ruta la enfrentarán el primer día, cruzar por el Paso Los Libertadores a 3.170 metros de altura no es tarea fácil para un auto con tecnología de principios del siglo pasado, sin embargo superaron esa etapa y de ahí en adelante preocuparse de conducir el vehículo de manera que sea capaz de resistir los más de 3.300 kilómetros que implica ir y regresar, la baja velocidad y los tiempos de descanso serán determinantes para que un auto que salió de la fábrica en los EEUU hace 87 años sea capaz de lograr ese objetivo.
Otro tema no menor es el combustible, el motor de este auto tiene una cilindrada de 3285 cm3 por lo que tiene un alto consumo y una baja autonomía, debido a esto tendrán que preocuparse de llevar combustible a bordo para los tramos más largos.
También es muy importante la red de apoyo, Miguel pertenece al Club Ford A Chile, lo que le ha permitido conocer a otras personas poseedoras de estos vehículos en Argentina y Uruguay con quienes ya tiene coordinado para recibir la asistencia necesaria en caso de requerirla, para esto llevan todo tipo de repuestos que podrían ser necesarios en caso de una avería, entre otras cosas llevan dos ruedas completas, un eje, un carburador y muchas piezas que les han facilitado sus amigos del Club Ford A para apoyarlos en esta travesía.
La partida la fue el día 10 de Marzo, lo hicieron muy temprano de manera de subir la cordillera con el frio del amanecer lo que debiera ayudar a que el octogenario motor soporte el esfuerzo de sortear las 29 curvas de uno de los pasos de montaña más sinuosos del mundo, de ahí llegaron el primer día a Mendoza donde fueron recibidos por amigos del Club de autos antiguos de esa ciudad y así de ciudad en ciudad hasta llegar a Buenos Aires donde se embarcarán para cruzar el Rio de la Plata considerado popularmente como el rio más ancho del planeta, al otro lado ya estarán a 177 kilómetros de Montevideo que en un auto normal se podrían hacer en un par de horas, pero ellos debieran demorar unas cinco horas solo en ese tramo.
En Montevideo, destino final de este viaje, vive su hijo Francisco y junto a su enamorada Martina a quienes les costó convencerse de cómo sería la visita que les harían sus padres.
A los costados del auto han puesto una inspiradora frase “Los sueños son para cumplirlos” que de alguna manera ayuda a entender porque alguien prefiere esta aventura a la comodidad que significaría hacer esta misma ruta en avión.
Un poco en broma, un poco en serio Miguel Ángel y María Isabel nos comentan que seguramente este viaje cambiará sus vidas ya que probablemente deberán superar distintos obstáculos juntos y esto será una buena prueba para la tolerancia mutua y el trabajo en equipo.
Como dijo Henry Ford fundador de la compañía Ford Motor Company de donde salió este auto: “Cuando tengas todo en tu contra recuerda que los aviones no despegan a favor del viento, sino en contra de él”
