El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) de Chile ha descartado la posibilidad de una amenaza de tsunami para las costas del país, luego del nuevo terremoto registrado este domingo 3 de diciembre en Filipinas. El sismo, con una magnitud de 6,6, se produjo en una zona cercana a la del terremoto de magnitud 7,6 registrado el sábado pasado, que generó más de 500 réplicas.
Según el servicio geológico de Estados Unidos, el nuevo movimiento telúrico tuvo lugar en medio del mar, con un hipocentro a una profundidad de 56 kilómetros y a unos 43,4 kilómetros al este de la ciudad de Hinatuan.
El SHOA, en coordinación con el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), ha evaluado la situación y ha confirmado que las características de este sismo no cumplen con las condiciones necesarias para generar un tsunami en las costas de Chile.
Es importante recordar que, el pasado sábado, un potente terremoto con una magnitud de 7,6 sacudió la costa de la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas. El evento sísmico ocurrió a las 22:37 hora local a una profundidad de 63 kilómetros, según el Centro Sismológico Europeo-Mediterráneo (EMSC). La zona experimentó más de una docena de réplicas, siendo la mayor de magnitud 6,4, según los informes del mismo centro.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó la magnitud del terremoto en 7,6 y la profundidad en 32 kilómetros. Por otro lado, la agencia filipina encargada de los terremotos reportó una magnitud de 6,9.
Luego del terremoto el SHOA también evaluó la posibilidad de una amenaza de tsunami para Chile, la cual fue descartada en horas posteriores. El organismo mantiene una vigilancia constante y seguirá informando a la población sobre la situación sísmica y cualquier medida preventiva que pueda ser necesaria.

