La dirección del Hospital de Curicó procedió a suspender el convenio que sostenía con el médico Francisco Javier Martínez, profesional que encabezó la operación a Emilia Mella Toloza, la menor de cuatro años que el pasado viernes 10 de junio fue operada de las amígdalas y posteriormente falleció por motivos que son materia de investigación.
Se trata de una medida que está en conocimiento del Servicio de Salud del Maule (SSM), al igual que una serie de acciones, entre las cuales se incluye la notificación de lo sucedido al Ministerio Público, incluyendo los respectivos antecedentes del caso.
Uno de los puntos relacionados con la suspensión del convenio con el médico otorrino señala que: a pesar de no tener evidencias de reparos en el proceder clínico del médico que encabezó la operación, se procede a la suspensión transitoria de su convenio de atención en el Hospital de Curicó, en espera de los informes de las investigaciones en curso.
Independiente a la investigación en curso que está en manos de la fiscalía, cabe recordar que el director del Hospital de Curicó, Jorge Canteros, instruyó la realización de un sumario administrativo, solicitando al SSM la presencia de un fiscal externo, quien será el encargado de establecer potenciales infracciones.
Junto a ello, la autoridad hospitalaria acompañado por la subdirectora de Gestión de las Personas y el jefe de comunicaciones del hospital, se reunieron con la familia de la pequeña Emilia para informar sobre las acciones internas en curso.
Además durante la semana pasada, el Dr. Canteros-junto a su equipo directivo-, se reunió con el personal del servicio de pabellón, dando inicio a un proceso de acompañamiento para evaluar y mejorar los procesos internos del área.
Esta actividad implica una dedicación exclusiva de la subdirectora de Gestión Asistencial y la subdirectora de Gestión del Cuidado, además de la participación, a tiempo parcial, de la subdirectora de Gestión de las Personas.
Junto a ello, Canteros se reunió con todos los jefes de servicio del hospital, donde se establecieron líneas de trabajo en matrices de riesgo, entre otras medidas tendientes a aumentar la seguridad de los procesos.
Por último, se inició la revisión y actualización de los procesos de evaluación prequirúrgica y de cirugía mayor ambulatoria con los jefes de servicios clínicos.
