Se trata del profesor de música, concertista y violinista, Américo Giusti, quien además creó la Orquesta Infantil de Curanilahue. El año 2010, es reconocido con el Premio Nacional a la Gestión Cultural, por su labor como promotor de las Orquestas Juveniles de Chile.
El martes 6 de diciembre, a las 19 horas, en el Aula Magna del Edificio Espacio Bicentenario de la Universidad de Talca, se rendirá un homenaje al creador de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Corporación, además de diversas orquestas del país. Esto con el objetivo de agradecer su vida dedicada a la música y a la culminación de sus labores directivas y académicas en la UTalca.
En la ocasión se presentarán tres agrupaciones pertenecientes a la escuela de música de la casa de estudios superiores. Ellas son Coro Universitario, Ensamble de Percusión y la Orquesta Sinfónica Juvenil. Toda la comunidad está invitada a disfrutar de estas presentaciones de entrada liberada.
Giusti es profesor de música, concertista, violinista, director de orquesta y trabajador infatigable (además de ingeniero eléctrico). Ha dedicado su vida entera a lo que más ama: la música y la formación de jóvenes talentos instrumentistas.
Nació en 1948 en Traiguén. A los 16 años ya formaba parte de la Orquesta de Cámara de la Universidad Austral. Años más tarde se graduaría en la Universidad de Concepción como Intérprete Superior en Violín, para integrarse posteriormente a la Orquesta Sinfónica de esa Casa de Estudios, de la cual fue su concertino por largos años.
En 1996 concreta uno de sus sueños más osados: la creación de la Orquesta Infantil de Curanilahue, a la cual le seguirían varias más, entre ellas la de Contulmo, de San Pedro, Florida y, el 2000, la creación de La Orquesta Juvenil de la Universidad de Talca. El éxito logrado con estas iniciativas lo hacen ser reconocido públicamente, obteniendo el año 2010 el Premio Nacional a la Gestión Cultural, entregado por la Asociación de Administradores Culturales de Chile.
El legado de Américo Giusti a Chile, al Maule y a la Universidad de Talca es inmenso. Y no solo por su importante labor como músico, pedagogo y promotor de las Orquestas Juveniles en Chile, sino antes que nada, por su capacidad para demostrar que sí es posible trabajar con éxito en pro del engrandecimiento cultural de una nación.
