¿Qué es lo que se obtiene cuando cruzamos al tanque medio de la antigua Unión Soviética, el mítico T-34, con dos motores del no menos mítico MiG-21? Sí, un The Big Wind épico, o un coche de bomberos con la carrocería más alucinante del planeta.
Su concepto comenzaría a finales de los 80 y no fueron los rusos quienes lo inventaron, fueron los ingenieros húngaros. Su origen ya es de por sí peliculero, y es que nacieron como medio de descontaminación masiva de tanques en la Guerra Fría para un eventual escenario donde existiesen casos de ataques con armas químicas, biológicas, nucleares o bacteriológicas.
Su configuración, tal y cómo vemos en las imágenes, consta de dos grandes partes. Por un lado el chasis es el de un tanque T-34. En este caso hablamos de los tanques medios producidos por la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial.
La torreta del T-34 se suprime y se ha ensamblado en la parte superior dos motores del MiG-21. En este caso hablamos del caza ruso supersónico que aún hoy emplean varias fuerzas aéreas (se retiraron de su fabricación oficialmente en 1990).Así que tenemos una mole mitad tanque mitad motor de un jet supersónico cuya finalidad no es atacar, sino extinguir grandes incendios. Una reconversión a camión de bomberos (de una película de ciencia ficción). En cuanto a su funcionamiento, la idea siempre fue la misma: encender motores apuntando al fuego, inyectar agua (seis turbinas encima de los motores) en los chorros de aire y listo para la acción. El resultado es una fuerza impresionante capaz de desplazar a gran velocidad el agua, un inmenso chorro de agua que se mezcla con el chorro de escape y se convierte en una especie de tremendo spray de vapor.
El agua se está moviendo a una velocidad máxima de 220 litros por segundo, más o menos el doble de lo que podemos entender que se usa en un hogar medio en 24 horas. Además, se necesitan a tres tripulantes para su funcionamiento. Un conductor en el interior del tanque para dirigirlo y detenerlo, un controlador en una cabina trasera en la parte de atrás para hacer funcionar los motores a reacción y los chorros de agua. Y por último un jefe de bomberos que guía y da las órdenes y coordenadas a los otros dos miembros.
Como decíamos, su uso original jamás se dio (por ejemplo en una guerra biológica) y durante un largo tiempo The Big Wind estuvo en un segundo plano. Afortunadamente para los fans de los coches de bomberos definitivos, finalmente ha encontrado un sorprendente nicho en el mundo moderno: la extinción de incendios de pozos de petróleo comenzando su andadura en Kuwait.
Historia del Big Wind, el increíble tanque ruso que se convirtió en un épico coche de bomberos
Parece mentira, pero después de varios años en el olvido habían encontrado un revolucionario sistema de control de incendios que permitía en poco tiempo extinguir grandes fuegos junto a una baja exposición de los profesionales a los mismos. Gracias a su utilización, durante los 43 días que estuvo en Kuwait acabó siendo una pieza fundamental para apagar y tapar 9 pozos.
Les dejamos con una muestra en vídeo de este híbrido reconvertido en la pieza más alucinante para extinguir incendios: The Big Wind en acción.
