Científicos japoneses terminan este 31 de marzo las pruebas del telescopio subterráneo de ondas gravitacionales KAGRA con el objetivo de profundizar en la comprensión del universo mediante su observación de las ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein hace cien años.
El telescopio KAGRA, cuyos brazos miden tres kilómetros cada uno, está instalado en un túnel a unos 200 metros de profundidad en la mina de Kamioka, en la prefectura de Gifu (centro de Japón), para minimizar el ruido sísmico. Las instalaciones utilizan rayos láser que se mueven en tubos vacíos que tienen espejos colocados en cada extremo para detectar las pequeñas ondas. La mina de Kamioka es conocida también por ser un centro de investigación de neutrinos, cuyo estudio lidera el japonés Takaaki Kajita, Premio Nobel de Física en 2015 y director del Instituto de Investigación de Rayos Cósmicos de Tokio, quien además dirige la iniciativa nipona en materia de detección de ondas gravitacionales.
“Queremos ser parte de la red internacional de observación de ondas gravitacionales lo antes posible”, dijo Kajita en un comunicado. Las ondas gravitacionales GW150914 fueron descubiertas el 14 de septiembre del año pasado por los dos detectores de LIGO, uno localizado en Livingston y otro en Hanford (ambos en EE.UU.), construidos para detectar vibraciones extremadamente pequeñas.
Los investigadores nipones esperan que el telescopio logre completar el trabajo realizado por el observatorio liderado por Estados Unidos, y que ayude a descubrir algún fenómeno astronómico nuevo mediante la observación de las ondas en el espacio-tiempo producidas por la colisión de agujeros negros y las supernovas.
