Un bus interurbano de la empresa Cruz del Sur que se dirigía de Santiago a Puerto Montt fue impactado con al menos seis balines y perdigones cuando pasaba por la localidad de Villa Alegre, ubicada en la Región del Maule.
Si bien ninguna persona resultó herida, la máquina terminó con sus ventanales trizados, en el que es el cuarto ataque del mismo tipo a buses interurbanos.
La serie comenzó el pasado 6 de enero, cuando un grupo de desconocidos asaltó a los pasajeros e hirió al conductor de un Bus Ahumada en Tiltil, en la Ruta 5 Norte. Una semana después un bus Centro Puerto recibió una bala mientras transitaba por Vespuciotransportando a pasajeros desde el Aeropuerto y más tarde una máquina de la empresa Narbus fue quemado mientras estaba estacionado en Carahue, Región de la Araucanía.
Todos estos hechos que han preocupado a la Federación Gremial Nacional de Buses del Transporte de Pasajeros (Fenabus), fueron calificados como cuatro graves atentados. Sí bien han existido reuniones con la Subsecretaría del Interior en una mesa de trabajo publica-privada, la agrupación apuntó a la obtención de resultados en el más breve plazo.
Ante este escenario, los trabajadores comienzan a subir el tono también en demanda de más seguridad para evitar los casos de delincuentes que se hacen pasar por pasajeros y exigen que la autoridad se pronuncie con medidas y soluciones.
“El Ministerio de Transportes nunca se ha preocupado del tema del riesgo de los buses”, acusó el presidente de Fenabus, Marcos Carter, quien enfatizó que los trabajadores deben lidiar con “apedreamientos, problemas delictuales y buses piratas” y amenazó con “tomar medidas” frente a la situación.
