Científicos de la Universidad Brigham Young, en Estados Unidos, descubrieron que, la cultura egipcia, sabían introducir clavos ortopédicos en las extremidades del ser humano para tratar las fracturas de huesos.
El diario Daily Express señaló que el cirujano Richard Jackson encontró dentro de una momia con 3000 años de antigüedad un tornillo ortopédico de hierro de unos 23 centímetros.
El tornillo se encontraba inserto en la rodilla de un sujeto que falleció entre los siglos XVI y XI a.c. y se pudo determinar que la pieza fue unida al hueso mediante resina orgánica, un producto parecido al cemento óseo que se usa hoy en día.
Los científicos que quedaron asombrados por la perfección del clavo usado, por medio de una cámara artroscópica, confirmaron que esta cirugía moderna se había llevado a cabo hace aproximadamente 3000 años.
