La política siempre nos ofrece situaciones, que se quieran o no, sorprenden, quizás mucho más de lo que se espera. En este periodo de plena campaña, cada candidato busca la manera más original posible para captar la atención de sus potenciales partidarios y lograr su objetivo, llegar a ocupar el sillón al cual postulan en el edificio consistorial.
Uno de esos aspirantes es Pablo Chávez, de Rauco, que ha despertado la curiosidad y no solo de los habitantes de su comuna, sino, también de sectores algo más distantes, al utilizar vestuario muy propio de la zona, pero que con mucha frecuencia no se ve.
En los últimos días salió a recorrer la jurisdicción rauquina para conversar con la gente, conocer de sus inquietudes, saber de sus necesidades, pero no fue a pie, ni a caballo, menos en auto…lo hizo en una centenaria carreta de madera.
Al respecto el candidato señalo “Bueno esta es una idea que nace de un artesano rauquino don José Ponce Navarro, del sector la Palmilla, que un día conversando don me dijo don Pablo, restauremos esta carreta.
Esta carreta era de mi abuelo don José Víctor Gajardo que en paz descanse, un rauquino de lomo y tomo, esta carreta trabajo en los campos hace más de 100 años… Hoy día hemos rescatado las tradiciones para saludar a la familia rauquiina en estas fiestas patrias 2016.
Hemos recorrido diferentes sectores, partimos en el plumero, para llegar a Quicharco, La Palmilla ahora estamos en el Llano y vamos rumbo a Rauco”

Pero, ni el propio Pablo Chávez imaginó lo que esos vetustos maderos, artesanalmente entrecruzados, sujetos con hierros moldeados a mano, quizás, en que año del pasado siglo fraguados, serían capaces de conseguir a su paso, por los polvorientos caminos de Rauco.
Su lento pero seguro avance, sin proponérselo, junto con sorprender, arrancó unas cuantas e inesperadas lágrimas a la Sra. María González. Sus años de niña, junto a su padre, cuando viajaban en esa carreta, aparecieron una vez más en su pensamiento; “Mi padre fue trabajador de don José Pinto Gajardo, en esos años yo estaba chica, ya mi padre murió ellos también, por eso me trae recuerdos de mi padre cuando andábamos en carreta… Ahora mire a los años poder volver esta carreta”

Esa centenaria carreta, parte de los primeros años de vida de la señora María, que, en más de una oportunidad, seguramente le llevó a destino y en sus años de gloria, se permitió cargar millares de kilos, convertidos, en los más diversos productos que la bendita tierra rauquina producía para sustento de todos, vuelve a formar parte del paisaje para intentar revivir ancestrales tradiciones.
