Los equipos de rescate que trabajan entre los restos del tren siniestrado en la noche del martes en Filadelfia han localizado la caja negra del convoy, que ha sido enviada al centro de operaciones de Amtrak en Delaware para ser revisada y conocer así la causa del descarrilamiento que hasta el momento se ha cobrado la vida de siete personas. En rueda de prensa, el alcalde de la ciudad, Michael Nutter, volvió a declararse sobrecogido e impactado por el caos y las escenas vividas. “Es un desastre total, nunca vi algo semejante en toda mi vida”, dijo el regidor.
Se desconocen las causas del descarrilamiento y una investigación ya está en marcha. El FBI ha descartado la motivación terrorista y todo apunta al exceso de velocidad, según expertos relacionados con la investigación citados por el diario The Wall Street Journal. El convoy habría entrado en una curva a más de 100 millas por hora (160 km hora) en un tramo en el que la máxima velocidad permitida es de la mitad, 50 (algo más de 80km/h).
A bordo del tren 188 que cubría la ruta Washington-Nueva York viajaban 243 personas, 238 pasajeros y cinco miembros de la tripulación. Citado por el diario The New York Times, el jefe médico del hospital de Temple University, Herbert Cushing, que asistió a más de 50 heridos, declaró que habían llegado “personas de todas las nacionalidades, desde Albania a India pasando por España”. Además se indico que 7 personas habían fallecido debido a la tragedia.
