Japón se prepara para volver a usar la energía nuclear tras la tragedia de Fukushima hace cuatro años. El país tiene previsto encender este martes el primer reactor de la central de Sendai, en Kyushu al sur del país. El primer ministro, Shinzo Abe, planea sumar más. Su objetivo es que en 2030 la nuclear represente entre el 22% y el 24% de la energía nipona, pero la mayoría de los ciudadanos está en contra, sobre todo los que dejaron sus hogares precipitadamente aquel fatídico 11 de marzo.
“Es como quemarse y, pese a eso, volver a poner la mano en el fuego. Ya saben que es peligroso. Este primer ministro no piensa en las próximas generaciones, solo quiere el beneficio a corto plazo”, opina Kazawa Makoto de 69 años. Antes del terremoto y tsunami que precipitaron el accidente de la central, tenía una planta para secar pescado y ahora explica que “apenas vienen dos o tres personas diarias a la tienda. Y vender fuera es imposible, nadie quiere ni oír hablar de productos de Fukushima”.
El periódico El País informa que Makii Sugahara (76 años) está entre los 120.000 desplazados que aún viven en alojamientos. Reubicada tras el accidente en Hisanohama, a 35 kilómetros de la central, está de acuerdo con Makoto: “Por mucho que se diga que económicamente es necesario, prefiero que no se vuelva a la energía nuclear. Si se repite un incidente, el precio es muy alto”.
El precio al que alude Sugahara es visible a una treintena de kilómetros. En la zona de exclusión en torno a la central, de 20 kilómetros, Tomioka fue uno de los lugares más afectados y hoy es una de las localidades más retrasadas en la reconstrucción.Aún pueden verse en algunas de sus calles -coches volcados, casas destrozadas- las cicatrices del tsunami.
El gobierno japonés alega que la energía nuclear es imprescindible para su economía. Importa el 90% del petróleo que consume y desde el desastre nuclear el gasto en energía creó un fuerte déficit en la balanza comercial, que en julio se situaba en los 1,73 billones de yenes. Su plan a largo plazo prevé que para 2030 esta energía cubra casi el 25% de las necesidades del país.
