Un hombre adquirió un mueble en Ikea con el que sufrió un doloroso accidente y compartió su percance, con mucho humor, en Facebook. La multinacional sueca no dudó en contestar el mensaje, que ya acumula más de 13.500 compartidos y la insólita respuesta también se volvió viral.
Claus Jørstad nunca imaginó que le llegaría la fama en Internet por sufrir un desagradable accidente. Pero, así fue como su nombre se ha hecho popular en las redes sociales.
Todo comenzó cuando este noruego de 45 años decidió comprar una silla en Ikea (tienda) , para poder ducharse sentado, pues había sufrido una lesión en su rodilla que le impedía hacerlo de pie. El hombre encontró el objeto idóneo en la tienda sueca, ya que el catálogo aseguraba que la misma no se oxidaba con el agua. Sin embargo, su problema fue otro.
En el comentario que publicó el 31 de agosto en Facebook, Jørstad contó que estaba bajo el agua cuando un testículo se le quedó atrapado en uno de los ocho agujeros que tiene el taburete modelo MARIUS de Ikea.

Claus escribió con gran humor que uno de sus “marineros”, como decidió llamar a esta parte del cuerpo, se hinchó por el calor y que se dio cuenta de que estaba atascado cuando intentó levantarse y sintió un tremendo dolor. Para solucionar el problema decidió ducharse con agua fría para que el testículo encogiera y finalmente pudo sacarlo. El mensaje no tardó en hacerse viral y acumula más de 13.500 compartidos y supera los 6.300 comentarios.
La insólita respuesta
La historia tuvo tanta repercusión que llegó hasta los responsables de Ikea, que lamentaron este accidente y le recomendaron que sacara la silla de la ducha y que la utilizara en el jardín para poner encima una maceta.
Además, en tono de broma, le sugirieron que la próxima vez que salga a navegar “el capitán debería llevar ropa adecuada para no dañar a sus marineros”. La hilarante y astuta respuesta de la empresa logró cosechar 10.000 me gusta en Facebook.

La solución
Para finalizar la cadena de mensajes Jørstad compartió una imagen de la silla con un paño encima mostrando la solución que había encontrado para frenar el problema. Ahora sí, el “marinero (testículo)” no volverá a quedar atrapado en uno de sus agujeros.
