Organizaciones ecologistas, denuncian que Las fugas de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en el mar Báltico, tendrán graves consecuencias medioambientales.
Greenpeace ha calculado de forma preliminar que los escapes emitirán en total 150.000 toneladas de metano, el equivalente a 30 millones de toneladas de dióxido de carbono, o lo que es lo mismo, a las emisiones anuales de 20 millones de turismos en la Unión Europea, según detalla a RTVE.es Francisco del Pozo, responsable de la campaña del gas de Greenpeace e ingeniero técnico.
“Es casi todo el parque de vehículos de España, es una brutalidad de energía. Esto es un bocado en nuestro presupuesto de carbono anual”, advierte. En otras palabras, el impacto de estas fugas es tan grande que altera los objetivos de reducción de emisiones. Del Pozo habla de “chapapote invisible” para referirse al gas, ya que “aunque lo que nos llega es que no pasa nada, porque no se ve, esto es una bomba climática“.
Los cálculos de la Agencia del Medioambiente de Alemania son aún más devastadores. Pronostica que se emitirán 300.000 toneladas de metano, el doble que lo que ha contabilizado Greenpeace.
Los gasoductos quedaron fuera de servicio a causa de la guerra en Ucrania, pero aún almacenaban en su interior importantes cantidades de gas.
Desde la ONG ambientalista Greenpeace , ponen sobre la mesa el desastre que supone el vertido de este gas al mar. “Si hubiese sido una tubería de petróleo todos veríamos una gran mancha negra que hubiese atacado y afectado a la fauna, pero esta es un chapapote invisible que es igual de dañino, no quizás para la fauna local y cercana al tubo, sino para todo el ecosistema planetario“.
Asimismo, asegura que, hoy, las consecuencias en la fauna marina a nivel local son desconocidas. No obstante, asegura que por el solo hecho de la construcción de los gasoductos ya fue afectado el fondo marino en la zona.
