Puede que disfrutes como un niño el Día de los Inocentes que se celebra en Latinoamérica y España sin saber que, en el origen de esta celebración, lo que hay es una historia oscura de crueldad y muerte que nada tiene que ver con el humor, pero sí mucho con la inocencia.
El origen cristiano del Día de los Inocentes hay que buscarlo en el Evangelio de Mateo, uno de los libros del Nuevo Testamento en el que se relata la vida de Jesús.
Resulta que unos sabios provenientes de Oriente —a quienes posteriormente conoceríamos como los Reyes Magos— anunciaron que estaba por nacer el mesías que, según las profecías, llegaría a ser el rey de Israel. Y que tenían intención de ir a adorarlo.
¿Por qué el 28 de diciembre? El vínculo con la Navidad
La Iglesia latina, según la Enciclopedia Católica, instituyó la celebración en una fecha que no se conoce con exactitud pero que tuvo lugar entre finales del siglo IV y finales del siglo V. En otras palabras, la celebración de los Santos Inocentes tiene más de 1.500 años de historia.
La fecha del 28 de diciembre no está vinculada a los hechos narrados en la Biblia —donde no hay referencias cronológicas exactas— sino a la celebración de la Navidad.
El objetivo era que la conmemoración de los Santos Inocentes quedara enmarcada dentro de la “octava de Navidad”, el período de ocho días en el que se celebra el nacimiento de Jesús, en el entendido de que los niños a los que Herodes mandó matar, para la visión cristiana, dieron su vida por el mesías.

